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¿A quien engañas abuelo?
por Alberto Pinzón Sánchez
Friday, Nov. 02, 2007 at 8:49 PM
Desde finales del siglo 19 cuando Rafael Núñez, el llamado sátiro del Cabrero por el inolvidable Vargas Vila, lanzó desde la cúpula del Poder, la consigna guerrerista de que en Colombia solo había dos posibilidades: la Regeneración de su gobierno oligárquico ultra reaccionario y clerical, o la Catástrofe; muchos muertos le ha costado al pueblo trabajador colombiano:
La guerras civiles de 1885 con 3.000 peones muertos, la del 95 con 2.000 víctimas. La de los mil días con 100.000 peones y trabajadores muertos y más de 300.000 desplazados. Los 3.000 obreros muertos del enclave bananero de la Yunai-fruit en Santamarta, los 20 del enclave petrolero de la Troco, los artesanos de Bogotá. Los miles de campesinos e indígenas de la década del 30. Los 300.000 muertos y 800.000 desplazados de la llamada Violencia bipartidista entre 1945-1965. Los 300.000 muertos y 4 millones de desplazados, causados hasta hoy por el terrorismo de Estado y la guerra contrainsurgente imperial iniciada en 1965 con el plan Laso.
Por eso el termino 'hecatombe', usado por la oligarquía paisa como sinónimo del termino nuñista de 'catástrofe', y que nos anuncia la continuación de la cruzada milenaria y mesiánica desde la cúpula del Poder, con el fin de seguir apuntalando la democracia genocida con la que se cubre el Narco-para militarismo colombiano; a nadie toma de sorpresa. Solo que esta vez mucha agua de los caudalosos ríos de Colombia ha corrido bajo los puentes, llevando a flote los cadáveres insepultos de los trabajadores colombianos masacrados y muchos, tanto dentro del país como en el Mundo, lo han visto y comprobado. ¿Se puede ocultar? No, ya no se puede.
La hecatombe estaba anunciada desde hace mucho tiempo. Desde que los términos democracia de elecciones y seguridad estatal, fueron trastocados y vaciados de todo contenido conceptual por el gobierno del Miniführer Uribe Vélez, para justificar su Fascismo, asociado a la guerra Imperial 'perpetua 'del Plan Colombia.
Trataron por todos los medios (de comunicación y por otros) de mostrar ante el mundo, que la democracia más antigua de América era la arcadia feliz de la hacienda 'el ubérrimo': Un patrón mandando a zurriagazos, una cuadrilla de capataces motosierra en mano asegurando la disciplina del trabajo y como decía el otro patrón Pablo Escobar en la época dorada: 'mandando blanco y trayendo verde', para después felices, al hacer el balance financiero y comer perdices.
Las elecciones regionales de Octubre 2007 era la oportunidad inigualable para demostrarlo: La proclive misión electoral de la OEA y las amañadas encuestas de opinión, así debían proclamarlo ante propios y extraños. Pero sucedió lo inevitable. La derrota (con su propia lógica electoral) del uribismo como proyecto de alcance: 29 candidatos electorales muertos y 6 secuestrados enrarecieron el ambiente 'seguro y democrático' pre-electoral. El 8% de los votos según debió reconocerlo la Misión neutral (?) de la OEA, resultaron fraudulentos. El 18% de la votación fue en blanco. La abstención cerca el 50% y la ilegitimidad electoral del régimen se profundizó.
'Hubo fraude y mucho, en Magdalena, Sucre y Meta' le dice el cacique uribista Vargas Lleras al noticiero CMI. Son ya 16 municipios en donde la población rebelada e insurreccionada quema las oficinas electorales del Estado.
La coalición uribista gobernante de los 6 partidos vinculados judicialmente al escándalo de la Parapolítica, con la máquina del Estado, la motosierra y los dólares de los narco paramilitares, y con el apoyo febril de los medios masivos de comunicación, solamente logró la alcaldía en el (70%) de pequeños y medianos municipios, siendo desalojada de las grandes ciudades y todos juntos, apenas consiguieron 18 (54 %) de las 33 gobernaciones, especialmente la de Antioquia, Magdalena, Córdoba, Sucre, Valle del Cauca, Meta, Casanare, Chocó, Guainía, en donde el paramilitarismo ha tenido una vieja actividad, y en donde se dieron los mayores casos de fraude que enumera el cacique Vargas Lleras (arriba citado).
El Partido liberal perdió la mitad de las de las gobernaciones que tenía, incluso en el departamento de Risaralda y el municipio de Pereira tradicionales fortines electorales de su 'jefe natural' Cesar Gaviria, y en Bogotá de 30 concejales pasó a 6, ocupando el 4º lugar y perdiendo una hegemonía política de más de 77 años. En el resto del país, tuvo que aliarse con conservadores y uribistas para obtener las gobernaciones de Santander, Atlántico, Cundinamarca y Caldas.
El ideario de unidad del Polo Democrático Alternativo a pesar de los apoyos disidentes del senador Petro a Jorge Iván Ospina en Cali y María Mulata en Cartagena, recibió una importante votación de más de 900.000 sufragios en Bogotá y 263.000 votos en la gobernación de Nariño; subiendo de 16 a 20 alcaldías y eligiendo 11 concejales en Bogotá. ¿Se puede desconocer esto? No, ya no se puede.
Pero no es todo, el gobierno de los Estados Unidos acaba de no dar aprobación al TLC que tenía negociado con el gobierno colombiano, generando aun mayor incertidumbre dentro del empresariado y los gremios oficiales, agrietado seriamente la coalición gobernante liderada por el Miniführer Uribe Vélez y el Planeta de la familia Santos, cuyas contradicciones cada día son más evidentes.
El periódico antioqueño El Colombiano en donde se habla la variedad 'paisa' del castellano, y en donde entienden los diminutivos uribianos, hoy (02.11.07) trae un editorial en donde hace plena claridad al termino usado en la ultima amenaza que le lanza Uribe Vélez al Pueblo trabajador colombiano y dice así: 'Según el diccionario de María Moliner, una de las definiciones de hecatombe es: 'gran número de muertos en una lucha'. Y ¿qué podría atizar una lucha fraticida en Colombia? Entre otras cosas, la Desinstitucionalización del país por el debilitamiento, valga la redundancia, de las instituciones que conforman el Estado de Derecho, de sus pilares esenciales, de lo que los estadounidenses llaman el imperio de la ley.'.
Concluyendo su reflexión editorial con tanta claridad, que más parece un chiste: 'Estos interrogantes y reflexiones son un limitado aporte que, Dios quiera, nos lleve a comprender que la hecatombe y el complot son una posibilidad quizás más cercana de lo que creemos. Que con Colombia no se juega y tampoco, con un Presidente que sólo quiere el fortalecimiento de la democracia amenazada y un país seguro, incluyente, equitativo y participativo'
Así pues, como lo dice la letra del viejo bambuco dedicado a las elecciones, que cantaron hace tantos años Garzón y Collazos, No es mejor decir: ¿A quien engañas abuelo?
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