Momento de verdad
por Gloria Arias Nieto
Friday, Nov. 02, 2007 at 9:15 PM
ES censurable que un rival emita conceptos desmedidos con el objetivo de derrotar a su contrincante; pero que el Presidente de un país traspase la barrera de lo permitido por la ley, se entremeta en política y pretenda teledirigir el voto de sus gobernados, eso ya es aberrante. Y atroz que alguien pretenda justificar ese abuso como el producto de “una inteligencia superior”.
No, José Obdulio. Las inteligencias superiores saben hasta dónde llegar y tienen en el respeto una consigna de vida.
Las inteligencias superiores que ejercen un mandato popular saben cuándo hablar y cuándo callar. Acuden a argumentos desafiantes pero sensatos, verídicos, y enmarcados dentro del alcance que el derecho y la ética tienen establecidos.
Las inteligencias superiores no se miden por el revaluado coeficiente intelectual, sino por el bienestar que son capaces de forjar, por la confianza que generan, y la credibilidad que suscitan en la gente.
Quizá por eso las reiterativas declaraciones de nuestro Presidente acerca de por quién no votar, fueron interpretadas por una ciudadanía cada vez menos aborregada, no sólo como una intromisión en política, sino como el descalabro de un hombre con el que se puede o no estar de acuerdo, pero a quien la mayoría de los colombianos ungió como redentor.
Muy posiblemente -con o sin el vergonzoso error de Uribe- Moreno habría ganado las elecciones. Los resultados sociales de Lucho, la sentida necesidad capitalina de hacerle un contrapeso al carácter excluyente del uribismo, los muros levantados por Peñalosa entre él y el pueblo, la esperanza de que el candidato del Polo algo le haya aprendido al presidente de su partido, el antojo del Metro y otras cosas, habrían llevado a una persona que no deslumbra -pero que no genera excesivas reacciones en contra- a ocupar el segundo cargo más importante de Colombia.
Pero somos una ciudad emotiva, aburrida de las presiones indebidas y de la coerción de la voluntad. Así es que nunca podremos cuantificarlo, pero las palabras de Uribe tuvieron un efecto contrario al deseado por él y Bogotá llenó las urnas de amarillo.
No me alegra per se, que haya ganado Moreno. Me alegra porque me enferma que se pretenda confundir a los ciudadanos con ovejas anestesiadas, y leo en el abuso del poder un acto de violación moral, intelectual y política.
La principal misión de Moreno y del Polo será estar a la altura de su enorme responsabilidad histórica. El Polo ha logrado que la izquierda encuentre formas legales de expresarse y de contribuir al desarrollo equitativo de una sociedad gravemente enferma.
No creo exagerar al pensar que en gran parte, un eventual Uribe-3, dependa de la gestión de Moreno y su partido. Sería gravísimo que al cabo de 3 años, ante una capital en retroceso, o un Polo dividido, estuviéramos respaldando la continuidad de la mano dura y el corazón cerrado. La gigantesca votación por Gaviria el año pasado y lo sucedido el domingo, son el primer minuto del inaplazable momento de verdad que necesita con urgencia nuestra compleja democracia.