LA DIGNIDAD DEL REHÉN
por Salud Hernández-Mora. - El Tiempo
Sunday, Dec. 02, 2007 at 3:30 PM
Las pruebas y lo que sigue
Da ira vernos obligados a negociar la paz con unos seres capaces de torturar durante años a sus rehenes indefensos. O con los 'don Berna', 'HH' y demás piezas 'paracas' del museo de los horrores. Lástima que no los hayan podido acabar a unos y otros a bala y tengamos que terminar la guerra en la mesa de conversaciones, haciéndoles concesiones. Merecen pudrirse todos tras las rejas.
Sin pretenderlo, el miserable que tomó las imágenes de Íngrid no se dio cuenta de que estaba compitiendo en realismo con los mejores realizadores cinematográficos. Es imposible reflejar mejor la crueldad sin límites del secuestro y la dignidad del rehén ante sus captores.
Cierto que Íngrid ya no aparece como la combativa senadora que disparaba acusaciones a diestra y siniestra; ni la mujer firme, entera, de las anteriores pruebas de supervivencia. Ahora es la imagen viva de la resistencia. La misma que refleja Luis Eladio Pérez, al que le han echado 20 años encima. Peor para las Farc, unos inútiles políticos. Lo que ellos interpretan como demostración palpable de fortaleza es la constatación de que han perdido el rumbo y la conciencia, y que no tienen cabida en esta Colombia de gentes que luchan sin armas ni descanso por salir a flote cada jornada.
Piensan que mostrando cómo aniquilan de a poquitos a sus cautivos le lanzarán un bombazo a Uribe. Pero no se dan cuenta de que consiguen todo lo contrario. En el país reavivan el odio ancestral hacia ellos y en el exterior muestran su cara más salvaje. Solo una minoría le echará la culpa al Presidente, que no puede ignorar su cuota de responsabilidad al no haber impulsado con todo el intercambio.
No hay duda de que los videos iban para Chávez, para que los mostrara ante el mundo como un trofeo. Porque para eso aceptó mediar, para quedar como el gran hacedor ante Estados Unidos y los países europeos. El que le hayan quitado de nuevo un juguete lo va a poner aún más bravo con Uribe. Si hoy pierde -que ojalá ocurra-, tendremos a un delirante enemigo tomando represalias por algo de lo que solo él fue culpable. Si bien es cierto que su mediación era vital para las familias, a las que volvió a utilizar de forma descarada ayer, también lo es que fue él mismo quien se tiró su papel. Si en verdad quería rescatar a los secuestrados, no tenía por qué provocar todo el día a Uribe ni explotar comercialmente su tarea. Podría haber actuado tras bambalinas y una vez logrado el objetivo, que no eran las pruebas de vida sino la libertad de los secuestrados, sacar pecho, convocar a todas los medios de comunicación planetarios y darse un baño de megalomanía. Pero no. Antepuso sus disparatados intereses personales a la libertad de los rehenes y echó todo por tierra.
El presidente Uribe, que imagino anda buscando con Sarkozy a un francés de renombre, que impresione a las Farc para sustituir al de la boina roja, debería rescatar a Piedad Córdoba para la nueva etapa que inicia. Es ridículo eso de que traicionó a la patria cuando dijo barbaridades en México o que conspiró llevándose a la cita con 'Trinidad', como en un arca de Noé, a varias parejas de funcionarios. ¿No serán más traicioneros los millones de colombianos que jamás movieron un dedo por los cautivos?
A todas estas, el Comisionado de Paz debiera quedar en la trastienda para dar paso a un mediador colombiano de consenso -incluidos el Polo y el Partido Liberal-. Alguien capaz de ser discreto, sin egoísmos, que tenga tras de sí un comité asesor diverso, con miembros que aúnen voluntades y aporten ideas.
Si el país y Francia -clave en este rompecabezas- respaldan al equipo negociador, si las familias se sienten bien representadas, entonces recuperarán la esperanza y tal vez logremos algo. Lo que está claro es que ese horror hay que pararlo.