|
La encrucijada de la paz
por Dirección de Frente de Guerra Central ELN
Monday, Dec. 03, 2007 at 3:23 PM
Una vez más los acontecimientos hablan por si solos, definitivamente el Estado Colombiano, en cabeza del presidente Álvaro Uribe Vélez muestran su verdadera cara ante el mundo y dan una bofetada más a las expectativas de búsqueda de una solución política para el conflicto social y armado que se vive en nuestro país.
La Oligarquía Colombiana, los militares comprometidos con el negocio de la guerra y las directrices del Imperio Norteamericano deciden romper, sin alguna explicación racional, la mediación que el mismo gobierno Colombiano había solicitado al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, y a la senadora Colombiana Piedad Córdoba para el acuerdo humanitario. Con este nuevo hecho unilateral del gobierno Uribista queda claro ante el mundo la mezquindad que rodea los intereses de la clase dominante colombiana y su poca altura moral para adelantar un proceso sensato de Paz.
Cuando se perfilaban avances significativos en este proceso, familiares de retenidos y de presos políticos, gobiernos interesados y el pueblo en general, se vieron sorprendidos por la repentina decisión de Uribe. Los pretextos aludidos en su comunicado y en sus declaraciones solo tienen cabida y validez en la mente de los enemigos de la Paz, la justicia y la libertad de nuestro país.
Pero esta y venideras actuaciones que provengan de quienes ostentan el poder en nuestro país no pueden sorprendernos, pues la historia nos ha enseñado que de los ricos y poderosos no podemos esperar más que violencia, para mantener sus privilegios, negación a las libertades, a los derechos sociales, políticos y culturales de nuestro pueblo. No podemos llamarnos a engaños y debemos entender que solo con la movilización en las calles, en las trincheras y en la lucha diaria podremos arrebatarle nuestros derechos a quienes por siglos nos han negado las mínimas condiciones de vida y dignidad.
Sin embargo los enemigos de nuestro pueblo desde los grandes medios de comunicación enfilan sus baterías para encubrir la verdad de los hechos; desde la radio, la televisión y los periódicos lanzan andanadas de mentiras en donde una vez más buscan confundir, neutralizar y en muchos casos enfrentar a nuestros pueblos, para encubrir las verdaderas intensiones de los poderosos.
Hoy podemos ver en marcha la poderosa maquinaria de guerra ideológica, política y militar que desde las esferas del poder se despliegan para atacar a quienes se han atrevido a desenmascararlos y enfrentarlos en la lucha por la verdad, la justicia y la dignidad.
No podemos dejarnos arrastrar por el engaño al que pretenden llevar al pueblo desde todas las esquinas del poder, debemos hacer brillar la verdad, desenmascarar la mentira, colocar a cada uno en su verdadera posición y mostrar que intereses defienden y hacia donde pretenden llevarnos.
Es momento de unidad, no de falsos nacionalismos, es momento de decisiones, de acciones, de movilizacion, de exigencias, de búsquedas colectivas, de encontrar caminos verdaderos hacia la solución política de nuestro conflicto, pero con la participación de todos los que realmente nos interesa la paz con justicia social, no podemos seguir dejando que la minoría guerrerista de siempre siga marcando el derrotero de nuestro pueblo, que decidan que es bueno y que es malo para todos, hay que aprender a leer al revés, pues es la única forma de entender para donde van y que pretenden de nosotros.
La lucha por la solución política, parte de la participación del pueblo, no puede ser un espacio sin pueblo, ya que lo que se juega es el futuro de todos (as) y ante todo debe de partir del reconocimiento del conflicto y del contrario, de entender que solo se consigue la paz si hay justicia, si hay equidad, si se está dispuesto a ceder privilegios, a construir una patria soberana, a mantener la dignidad frente al imperio Norteamericano.
Pero mientras la clase dominante sea ciega a los intereses del pueblo, mientras sigan buscando en la salida militar la panacea para acabar con la insurgencia y las luchas populares, mientras mantengan la entrega de nuestras riquezas y la sumisión de sus intereses al Imperialismo, cualquier intento por la búsqueda de la paz será incompleto y no llegará a feliz termino.
Nos encontramos en un momento crucial o damos pasos para la solución política o retrocedemos otros 40 años, pero eso no depende ya de la insurgencia ni de las organizaciones sociales, la decisión está en manos de la oligarquía Colombiana, si su apuesta está por la guerra, como todo parece indicarlo, seguirán cargando con la responsabilidad de nuevas décadas de violencia contra nuestro pueblo, pero perderán igualmente el cuarto de hora de la paz.
NI RENDICION, NI ENTREGA SIEMPRE JUNTO AL PUEBLO NI UN PASO ATRAS LIBERACION O MUERTE
|