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La utopia del sueño africano
por José E. Mosquera
Wednesday, Jan. 02, 2008 at 4:29 PM
El regreso de los esclavos libertos de Norteamérica a África en la búsqueda del sueño de libertad es un episodio que sirve para demostrar las falacias del sueño africano que pregonan los defensores del neorracismo en Colombia.
La fundación del Estado de Liberia es un caso que demuestra que los esclavos libertos de Norteamérica que regresaron con la esperanzas de encontrar sus raíces se hallaron con la sorpresa de que el territorio que desembarcaron no era el mismo de donde habían desarraigado a sus antepasados.
Crearon un Estado basado en los principios políticos y económicos norteamericanos, y con el paso de los años se convirtieron en esclavizadores de los nativos. Otros casos con los negros brasileros y otros que regresaron impulsados por los movimientos mesiánicos de Marcus Garvaey, Alfred Sam y Arnold Ford, que terminaron en fracaso.
Ahora, esa vieja aspiración que estuvo esplendor en el siglo XIX, especialmente en los Estados Unidos, y retomada en las luchas de los negros por los derechos civiles en el siglo XX, quiere volverse tardíamente en un nuevo espejismo en la lucha racial en Colombia.
Ilusión que significa para las negritudes colombianas una reafirmación del pasado y una "nueva" visión sobre el futuro. Una esperanza enmarcada en la falsa convicción de que todos los que tenemos pigmentación negra poseemos una homogenización cultural y, por consiguiente, esa semejanza racial nos une con las culturas africanas, cuando un negro colombiano es culturalmente diferente a un haitiano y ambos a la vez son diferentes de un sudanés o a un nigeriano.
Los neorracistas que tienen la creencia de que simplemente el color de la piel, peinarse, vestirse con atuendos africanos o pensar empíricamente que las manifestaciones culturales de la población negra son de origen africanas, eso confirma nuestros nexos con el variopinto de étnias y culturas africanas, desconociendo las complejidades étnicas y culturales del mundo africano, y más aún, cuando las sociedades africanas han experimentado cambios profundos en sus composiciones étnicas y culturales, debido a miles de años de contacto y mestizajes con otras culturas europeas y asiáticas que las hace diferentes a las del período de la trata de negros hacia América.
Se olvidan que la cultura de los pueblos, sea de negros, mestizos o blancos, no es monolítica, sino que es producto de las particularidades geográficas y de las diversas influencias económicas, políticas y sociales que recibe de otras culturas. Por lo tanto, la cultura es un fenómeno dinámico que esta en permanente evolución, y más aún, en un mundo globalizado como el actual. El hombre como tal, negro, blanco o indio, no es un ser aislado sino que está abierto al aprendizaje, a la adaptación y a la incorporación de nuevos elementos culturales que surgen de la relación con otras culturas.
Los esclavos que llegaron a América procedían de diversas étnias y culturas, y tuvieron que adaptarse a nuevas particularidades, y así contribuyeron al enriquecimiento de las culturas de los pueblos americanos.
Sus aportes como los de otras étnias han tomado nuevas dinámicas en la evolución de nuestras sociedades. Pensar que los elementos culturales de los esclavos negros no se enriquecieron con las influencias de otras culturas es negar el la evolución misma del negro en América.
Los descendientes de esclavos en América somos productos de unas nuevas diversidades étnicas, políticas y culturales, de la misma manera que lo son los africanos después de miles de siglos de mestizaje étnico y cultural, lo único que no une es el color de la piel. Somos el resultado de un nuevo multiculturalismo y multirracialismo que nos hace diferentes.
En África el colonialismo no sólo destruyó las culturas y las raíces étnicas de los pueblos, sino que propició desplazamientos, desarraigos y mestizajes. De la misma manera que los actuales conflictos. De allí que los territorios que actualmente ocupan algunas étnias no son los mismos que ocuparon sus antepasados. Como también se han creado artificialmente miles de diversidades étnicas de acuerdo con las coyunturas políticas, económicas y las conveniencias geoestratégicas. Entonces, ¿de cuales raíces étnicas y culturales africanas se refieren los defensores de la africanización?
Siempre y cuando los negros de Colombia sigan pensando más en el pasado africano que en el presente y el futuro en Colombia, y no se sientan orgullosos de nuestra nacionalidad, va ser muy difícil que desarrollen una visión de prospección económica y política coherente y realizable que permita una verdadera inserción en las estructuras políticas y económicas del país.
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