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Ciclo expansivo del capital o el socialismo al orden del día
por Nelson Fajardo
Wednesday, Jan. 16, 2008 at 11:19 AM
El cierre paulatino de un ciclo expansivo de acumulación de capital, puede tener un desenlace depresivo funesto.
Varios elementos afectarán negativamente
el comportamiento
de la economía mundial
durante el año 2008, pero entre ellos
los más importantes serán las alzas en
las tasas de interés, el comportamiento
de las tasas cambiarias, la inflación, los
precios de los alimentos y los precios
de los combustibles.
Estos cinco elementos estarán incididos
fuertemente por un comportamiento
volátil e inestable del mercado
accionario, la persistencia intermitente
de una revaluación y la incertidumbre
en las inversiones internacionales. Así
las cosas, el ciclo expansivo del capital,
iniciado a principios de la década del 90
del siglo pasado, empieza a mostrar su
agotamiento dentro de un esquema de
acumulación de capitales globalizado en
el que la especulación financiera se convirtió
en un motor ficticio del crecimiento
económico.
Para el caso de las alzas en las tasas
de interés, el fenómeno está asociado con
la crisis hipotecaria de los Estados Unidos
y el recalentamiento de la economía
china. Crisis y recalentamiento relacionados,
en el primer caso, con la incapacidad
de los consumidores estadounidenses
de absorber la oferta de vivienda cara,
que obliga a abaratar los precios y con
ellos las tasas de interés de efectos negativos
sobre la rentabilidad del sector financiero.
Por su parte, el recalentamiento
chino está relacionado con una sobreproducción
de bienes para el comercio
que no lo gran circular a las velocidades
requeridas para asegurar el negocio.
Consecuencias funestas
En lo que respecta a las tasas cambiarias,
el dólar ha sido el más golpeado
como resultado de la crisis hipotecaria
estadounidense, pero además por el alto
endeudamiento de esta economía; situación
que conduce a una revaluación de
otras monedas, principalmente de las
llamadas "economías emergentes", que
se han visto beneficiadas en su capacidad
importadora.
Por su parte, la inflación, estimulada
por los elementos anteriores, conforma
una triada con el incremento permanente
de los precios de los alimentos y los
combustibles. La presión a la alza propia
de los precios de los combustibles
conlleva una diversificación de la materia
prima para sostener la combustión;
y ello se pretende lograr articulando productos
alimenticios par a tal fin. Con este
propósito y otros factores propios de la
pérdida de rentabilidad del sector agropecuario,
se propicia la escasez de alimentos,
cuyos precios se dispararán
exorbitantemente en los años venideros.
Bajo estas circunstancias, el deterioro
de los ingresos de los trabajadores del
mundo, convertido en una constante ,
hará de la pobreza absoluta, la pobreza
relativa y la marginalidad social un fenómeno
protuberante y manifiesto que
vuelve a colocar al orden del día la lucha
contra la explotación del trabajo ajeno
a favor de una élite de capitalistas
privados, cuyo objetivo real no es propiamente
el bienestar general de la humanidad;
sino defender altas tasas de ganancia
para su beneficio personal. En
esta dirección, las causas de la inflación
las buscan en los aumentos de los ingresos
nominales de los trabajadores y
se reduce su capacidad de consumo con
una oferta cara; cuando no es así, se recurre
al aumento de los precios de la
canasta familiar, tal como viene sucediendo
en los inicios de año, pero también
en su transcurso.
Lo cierto es que los elementos señalados
están indicando el cierre paulatino
de un ciclo expansivo de acumulación
de capital que puede tener un desenlace
depresivo de consecuencias funestas
para el conjunto de la sociedad.
No dudamos en las capacidades de
los expertos para solventar las crisis del
capital, pero la persistencia de su contradicción
fundamental hace que las soluciones
sean paños de agua tibia frente
a un problema que se agudiza de manera
constante. El socialismo se vuelve a
poner al orden del día.
www.geocities.com/vozxcol/voz.pdf
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