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Ambiente, cultivos ilegales y glifosato
por Jaime Fernando González M.
Saturday, Apr. 12, 2008 at 12:00 PM
La evidencia de daños en las branquias y el hígado de la cachama, fue uno de los primeros resultados que, sobre la acción tóxica de concentraciones de glifosato en peces, obtuvo el grupo de investigación en Toxicología Acuática y Ambiental de la UN. Ahora los investigadores hallaron que el herbicida también afecta los sistemas nervioso y respiratorio del yamú y el bocachico.
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La problemática ambiental de los cultivos ilícitos y de la aplicación del glifosato para su erradicación en Colombia
El impacto ambiental por el aumento de cultivos ilícitos así como los posibles efectos ecológicos y en salud pública por la aplicación del herbicida glifosato para la erradicación de los mismos, son de creciente preocupación en el contexto nacional e internacional.
Continuar con la aplicación del herbicida con el propósito antes mencionado no tiene un fundamento sólido si se analizan los pobres resultados de erradicación de los cultivos así como las evidencias de efectos indeseables en la salud de humanos y animales. Sin embargo, es importante aclarar desde un comienzo que el impacto ambiental del establecimiento, asentamiento y producción de estos cultivos y sus laboratorios de procesamiento anexos, es de proporciones preocupantes. Sobre el impacto ecológico de los cultivos ilícitos, las cifras son contundentes.
En sólo Colombia, más de 1.2 millones de hectáreas de bosques nativos han sido deforestados en los últimos 10 años para remplazarlas con cultivos de coca y amapola. Esto representa aproximadamente la mitad de las coberturas nativas perdidas por este propósito en los países andinos involucrados en la actividad. Luego de este perjudicial reemplazo, las cosas se hacen más críticas.
Los laboratorios no sólo dejan listas para su traslado a cualquier parte del mundo la cocaína y heroína producidas, sino que en su secuencia de procesos químicos introducen como insumos y posteriores desechos, agentes químicos de alto riesgo e impacto como contaminantes. Entre éstos se tienen ácidos como el sulfúrico y clorhídrico, así como solventes orgánicos como éter y acetona, entre otros.
Los laboratorios que utilizan este tipo de reactivos con otros propósitos en la industria, la investigación y la academia saben del alto riesgo que se deriva del manejo de los mismos y sobre la importancia de un programa ajustado a la seguridad industrial para el descarte apropiado de los mismos. En las selvas y páramos en donde se usan con fines de producción de narcóticos, son las aguas y los suelos nativos los que sirven de depósito a estos residuos de alto riesgo para cualquier forma de vida animal ó vegetal.
Resulta claro entonces que quienes han planteado serias dudas sobre la eficiencia del herbicida en la erradicación de los cultivos y su inocuidad sobre humanos y animales, tienen plena conciencia de que antes de la aspersión ya se ha dado un serio impacto ambiental de parte de quienes han establecido la producción de los cultivos ilícitos.
Sobre la inocuidad del glifosato y su conveniencia de aplicación a los cultivos ilícitos, las evidencias son cada día más comprometedoras. El propósito del Plan Colombia que establecía no “dejar una sola mata de coca y amapola” creciendo en Colombia gracias a la aplicación del herbicida, no se ha cumplido. Quienes las cultivan han establecido estrategias de siembra que les permiten un mejor camuflaje para no se ser blanco de fácil identificación para la avioneta aspersora. Por ello, la productividad de los cultivos mejoró según lo indican las cifras de la Oficina contra las Drogas y el Crimen de las Naciones Unidas.
Por su parte, no fue de mucho beneficio que el glifosato del Plan Colombia trajera un nuevo vehiculo ó surfactante, que le permitiera una mejor adherencia y posterior absorción en la planta. Colombia sigue siendo el productor número uno de cocaína en el mundo a pesar de todo el herbicida que se ha cargado en los tanques de la flotilla aérea contratada. El récord Guiness sobre cantidad de glifosato asperjado que se estableció en Colombia y del cual se sintió muy orgulloso un ministro del interior al confirmarlo en los medios de comunicación, sólo sirvió para un registro en los anales de las mundialmente famosas proezas, pero no para el propósito más importante que se había planteado.
La otra preocupación sobre el herbicida atiende a posibles riesgos sobre cultivos lícitos y la salud de humanos y animales. Sobre el efecto en los primeros, la argumentación es fácil de establecer. El sólo hecho de que el glifosato sea un herbicida no selectivo, garantiza que cualquier tejido vegetal sufra sus efectos. El herbicida no hará distinción entre los cultivos “buenos” y los “malos”. La deriva en la aplicación (dispersión a sectores vecinos desde el punto de aplicación) garantiza que otras plantas vecinas reciban el producto y sufran sus efectos.
Es obvio que el efecto sobre los cultivos de pancoger de los lugareños es preocupante; sin embargo, siempre cabe la pregunta de si en el caso particular de los cultivos de amapola, cuyo piso térmico preferido está por encima de los 3,000 metros sobre el nivel del mar, se ha hecho una evaluación del impacto que pudiera haber tenido la aplicación del herbicida sobre la vegetación vecina a la amapola que nos ha garantizado la producción de agua desde el páramo, otrora garantía de haber sido uno de los primeros 4 países con potencial hidrológico más grande del mundo.
Con relación al impacto sobre la salud de humanos y animales, las evidencias sobre el efecto tóxico del herbicida han sido reportadas en forma creciente. En nuestro grupo de investigación hemos estudiado los efectos de la exposición al herbicida sobre especies piscícolas de interés en Colombia. Hemos encontrado que la formulación comercial Roundup® aplicada en diferentes concentraciones (1 a 90 partes por millón) y en exposiciones agudas ó subcrónicas causa signos nerviosos y respiratorios, seguidos de mortalidad especialmente en
especies muy susceptibles como el yamú (Brycon amazonicus) y bocachico del Magdalena (Prochilodus magdalenae). Bioquímicamente, también se ha encontrado que el glifosato genera cambios en la actividad de varias enzimas como las asociadas al stress oxidativo y al control de la actividad del sistema nervioso (ej. Colinesterasa). Los peces, entonces, han sido buenos biomodelos para estudiar y entender posibles efectos por la acción del glifosato.
El glifosato, así como en el caso de un protocolo de quimioterapia para un paciente diagnosticado con cáncer, fue designado como la opción terapéutica. Cuando un paciente opta por la quimioterapia sabe que los efectos colaterales de la misma incluyen daño a sus células sanas pero también una posibilidad de salvarse a pesar de estos efectos indeseables temporales. El cáncer de Colombia no ha sido curado y sin embargo, la terapia escogida no pareciera ser tan inocua como se indicó en un comienzo. ¿Vale la pena continuar con esta terapia cuando los resultados de erradicación del cáncer no son claros y por su parte hay evidencias sobre daños a los tejidos sanos?
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