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La Amazonia y los Combustibles
por Ovidio Cardona
Saturday, Apr. 19, 2008 at 12:55 PM
Desde hace un tiempo Estados Unidos se ha ido metiendo en un callejón sin salida. Con la caída de la Unión Soviética desapareció “la amenaza soviética” que era el puntal para sostener el complejo militar industrial que movía, según estimativos, el 70% de la industria de ese país.
Como quien dice “muerto el perro, acabada la chanda”. El gobierno norteamericano ha tratado de revivir ese complejo militar-industrial sin éxito. La pretendida guerra de las galaxias, es decir, transportar instalaciones militares con tecnología de punta a estaciones orbitales ya sin la Unión Soviética no convence a nadie. De manera que esa esperanza está perdida. Vender las piezas militares producidas para la guerra de Vietnam como los fusiles M-16 o los helicópteros Halcón que no los compramos sino los mas bobitos no va a poder resolver el enorme paro generado en la industria norteamericana. Todo indica que ese capítulo está cerrado para siempre.
Antes de la segunda guerra mundial Estados Unidos ocupaba un modesto lugar por detrás de las potencias. Como las potencias se menguaron durante la guerra entonces Estados Unidos quedó de primero, prestando dinero en todas partes y con todos los mercados del mundo en la mano. Pero esas potencias volvieron a florecer y los mercados se han ido esfumando, agravado por el surgimiento de otros polos industriales que han ido desplazando a los Estados Unidos y francamente lo han copado. La propuesta de crear tratados de libre comercio que pretendía que todo el mundo se abriera de piernas no ha prendido lo suficiente como para decir que van a recuperar los mercados perdidos. Todo indica que en eso están disparando para el lado que no es.
Con los crecientes precios del petróleo y de acuerdo a las esperanzas geoestratégicas decidieron invadir a Irak porque pagar petróleo a 18 dólares el barril era un exabrupto. En el Pentágono juraban que la guerra duraría unos cinco días y esos 5 días se les convirtieron en más de 5 años y los 18 dólares por barril se convirtieron en más de 100 dólares por barril. Esa movida les salió chueca. Entonces les dio para inventarse el cuento de producir biocombustibles. A convertir la comida en combustibles y entonces las emprendieron contra los productores de cereales y ya han logrado crear una escases que amenaza con hambruna en varias partes del globo. De hecho convertir biomasa en alcohol, opinan los expertos, es una medida tan descabellada ya que la eficiencia en peso no sobrepasa el 10%, es decir, se desperdicia el 90% del material empleado. Ya en varios organismos internacionales se prendieron las alarmas y algunos tan respetables como la FAO. Lo último en guaracha dizque es producir biodiesel utilizando el aceite extraído de la palma africana y entonces le echaron el lente a las selvas del Amazonas y hay propuestas para derribar un 50% para sembrarlo en palma y se han conocido denuncias procedentes de Brasil en ese sentido. En Colombia hay personajes seguramente representando oscurísimos intereses comprando miles de hectáreas de selva seguramente en concordancia con lo anteriormente descrito. Esa es otra movida, que aunque muevan cielo y tierra, les va a salir mal porque la consciencia del mundo no va a permitir que se destruya el principal pulmón de la tierra. Creo, y no me alegra, que Estados Unidos, haga lo que haga va en cuenta regresiva.
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