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Tres buenas razones para creerle a Yidis Medina
por Gloria Inés Ramírez
Wednesday, May. 07, 2008 at 6:40 AM
La denuncia de la ex congresista demuestra que Álvaro Uribe pagó dádivas para asegurar su reelección. Uribe y sus ministros están en la picota
Insistentemente y a propósito del
más reciente escándalo de corrupción
y clientelismo desatado por
Yidis Medina, ha dicho el presidente
Uribe que su Gobierno no compra conciencias,
sino que persuade a los congresistas,
con el fin de intentar mostrar
al país que el Ejecutivo no ejerce presiones
indebidas sobre los demás poderes
públicos.
Esta situación abre un dilema en el
que resulta obvio que Yidis Medina -
dado lo opuesto de sus versiones- incurre
en una contradicción absoluta y por
tanto en una sola de sus declaraciones
está diciendo la verdad. Lo que sigue a
continuación para el país, y especialmente
para el poder judicial, es tratar
de establecer cuál de las dos versiones
es más creíble, para lo cual debemos
recurrir a la razón (no a la pasión) con
el fin de ponderar todos los elementos
del caso. Propongo entonces tres buenas
razones para creerle ahora a Yidis
Medina.
1. El sofisma tras
la persuasión del Gobierno
Comencemos por la afirmación de
Uribe acerca de la «persuasión» que el
Gobierno ejerce sobre los congresistas.
Al respecto, y pese a que el presidente
Uribe quiera hacer ver la «persuasión»
como una actuación válida y legítima del
Ejecutivo, no puede escapar al peso de
la realidad histórica que se cierne sobre
las prácticas clientelistas y politiqueras
que el Gobierno Uribe -no sólo no ha
erradicado- sino que ha profundizado.
El sólo hecho de designar como «persuasión
» la presión indebida que el Ejecutivo
ejerce sobre los demás poderes
públicos, no cambia la realidad a la que
cotidianamente nos vemos enfrentados
los miembros del Congreso y el país en
general. Así como en las últimas semanas
el Ejecutivo ha ejercido presiones
en contra de la Corte Suprema de Justicia,
cuestionando su labor y haciendo
advertencias injustificadas, por años lo
ha hecho en el Congreso de la República.
En Colombia, dado que el poder ejecutivo
ha cooptado las mayorías en el
Congreso, ya es una costumbre que la
suerte de los proyectos de ley esté atada
a la voluntad del Gobierno. Lo anterior
se evidencia a través de proyectos trascendentales
para el país que se han hundido
por la presión del Gobierno, como
el caso del derecho de negociación colectiva,
la definición de servicios esenciales,
el estatuto del trabajo y tantos
otros que desarrollan los derechos fundamentales.
Por contraposición, el Gobierno
ha atropellado con sus mayorías
con el fin de obtener la aprobación de
proyectos como el TLC, el Estatuto de
Seguridad, la reforma a las transferencias,
entre muchos otros.
Pero al Gobierno a veces se le escapan
algunos votos de entre sus mayorías,
en algunos casos por convicción,
casi siempre por conveniencia. Y es en
aquellos casos en los que pueden tener
lugar hechos como los denunciados por
la ex parlamentaria Yidis Medina, en los
cuales es obvio que la actuación del
Gobierno no se limita a una cándida
persuasión, sino de una ilegítima intromisión
en el campo de los demás poderes
públicos.
2. Sobre la presunta
veracidad de la primera
versión por el simple
hecho de ser la primera
Ha insistido el Gobierno Nacional, y
como un eco lo han repetido los congresistas
de la bancada de Gobierno, que no
se le puede creer a una persona que primero
dice una cosa y luego dice otra. Esto
supone que sólo las primeras versiones
tienen credibilidad, presunción que no
tiene ningún sustento razonable. Cabe
preguntarse qué pasaría si por ejemplo
alias «Pitirri» cambiara su versión acerca
de las relaciones con Mario Uribe y
dijera que jamás se ha reunido con el primo
del Presidente y que mucho menos le
constan sus vínculos con el paramilitarismo.
¿Será que el Gobierno estaría dispuesto
a mantener su tesis en virtud de la
cual no se le puede creer a una persona
cuando cambia su versión?
La valoración de un testimonio no es
un ejercicio matemático en el que se
pueda crear una regla universal según la
cual sólo la primera versión es la confiable.
De ser así no necesitaríamos jueces
que valoraran el contexto específico
en el que una persona rinde una declaración.
Las presiones, las amenazas, los
ofrecimientos y muchos otros aspectos
pueden incidir en la veracidad de un testimonio,
elementos sobre los cuales le
corresponderá a la justicia realizar la
valoración del caso. Lo que hasta ahora
parece evidente es que Yidis Medina
tuvo en su momento bastantes razones
para ocultar la verdad.
Por último, no podemos pasar por
alto que, si bien es obvio que sólo una
de las dos versiones puede ser cierta, no
puede el Gobierno Nacional entrar a
cuestionar la veracidad de su última versión
con el fin de crear un ambiente de
descrédito en contra de Yidis Medina.
Por simple criterio ético, el Gobierno
Nacional debería mantenerse al margen
y esperar los resultados de las investigaciones,
ya que son precisamente los
altos funcionarios del Gobierno los que
se benefician del descrédito que éste está
tratando de generar. Recordemos que les
corresponde a las autoridades judiciales,
sin intervenciones ni mensajes de
advertencia del Gobierno, determinar
cuál de las dos versiones de Yidis Medina
se ajusta a la realidad.
3. El interés de una de
las partes en ocultar la
verdad histórica acerca
del intempestivo cambio
de voto de Yidis Medina
El presidente Uribe pretende confundir
a la opinión pública afirmando que
Yidis Medina, en atención a que hacía
parte de la bancada conservadora, había
manifestado su intención de voto favorable
a la reelección. Nada más lejano
de la verdad. Parece que el presidente
Uribe, que siempre ha mostrado tan buena
memoria, ahora parece sufrir de un
episodio de amnesia temporal; pero el
país no puede olvidar que Yidis Medina
hacía parte de un grupo de 18 congresistas
de la comisión primera de Cámara,
quienes en el 2004 suscribieron un
documento en el que anunciaban su voto
en contra de la reelección.
Por más que trate, Uribe no puede
cambiar el pasado tratando de ocultar el
escándalo que en su momento originó
el intempestivo e inexplicable cambio
de parecer de Yidis Medina en la votación
del proyecto de reelección, situación
que precisamente llevó en esa época
al representante Germán Navas Talero
a presentar una queja ante la Procuraduría
General de la Nación.
Bastante se discutió en diferentes
escenarios el escándalo generado por
Yidis y Teodolindo ¿cómo olvidarlos?,
si uno de los más fieles escuderos del
Presidente, el contratista-asesor José
Obdulio, respondía a sus críticos diciendo
que si no tenían otro argumento que
el de Yidis y Teodolindo, que eso era un
caso cerrado dada la versión rendida por
Yidis en la Procuraduría. Pues aunque
le disguste mucho a José Obdulio nuevamente
estamos hablando del caso, lo
que una vez más corrobora que al Gobierno
sólo le gusta discutir ante el país
aquello que favorece su imagen.
Por último, resulta cuando menos
extraño, que el ex viceministro del interior
y de Justicia, Hernando Angarita,
se hubiere reunido con Yidis Medina
justo en estos momentos y por solicitud
expresa del ex ministro del interior y de
justicia y el interior Sabas Pretelt, tal y
como el mismo Angarita se lo contó la
mañana del martes 29 de abril a La W.
Si el ministro Sabas Pretelt no tiene nada
que temer ¿por qué manda a su antiguo
subalterno a hablar con Yidis justo en
los momentos en que ella cuestiona al
ex Ministro?
Si resultare cierta la comisión del cohecho,
el país no puede perder de vista
que ese es un delito bilateral, que se comete
entre dos o más, por lo que el poder
judicial deberá con prontitud iniciar
investigación penal en contra de todos
aquellos funcionarios que hicieron los
ofrecimientos denunciados por la ex
parlamentaria.
www.geocities.com/vozxcol/voz.pdf
Tres buenas razones para creerle a Yidis Medina
por Gloria Inés Ramirez
Wednesday, May. 07, 2008 at 12:55 PM
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