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¿Cómo definir lo urgente?
por Florence Thomas
Tuesday, Nov. 11, 2008 at 7:59 PM
Cuando uno habla de paridad política -y estoy hablando de una representación femenina de entre el 40 y el 50 por ciento en todos los espacios decisorios de la política: en los partidos, en el Senado, en la Cámara, en las altas cortes, en la dirección de secretarías, en las alcaldías, etc.-; cuando uno habla de reducir la brecha salarial que sigue existiendo entre hombres y mujeres -en Colombia, por 100 pesos que gana un hombre, una mujer gana 80 pesos para el mismo trabajo y con la misma hoja de vida-; cuando uno habla de aumentar el tiempo de la licencia de maternidad; cuando uno declara que hay que erradicar del mapa colombiano las violencias de género, los abusos sexuales, las violaciones a mujeres, niñas y niños; en fin, cuando uno habla de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en todos los espacios de la vida, muchos piensan todavía que esto es una utopía, que el mundo ha funcionado así desde hace siglos, que las feministas exageramos, que el país tiene otras prioridades y que estos debates no hacen parte de lo urgente.
Es que nunca las condiciones de existencia de las mujeres han hecho parte de lo urgente. Esto ya lo sabía. Y a pesar de saberlo, me sigo preguntando si las condiciones de vida de las mujeres no tienen que ver con el tipo de sociedad que queremos, con el tipo de democracia que estamos construyendo y con algunos sueños que todavía nos habitan pensando en otro mundo posible para nuestras hijas e hijos.
Además, quiero mencionar aquí que estos debates ya se han dado en otros países. Nos han demostrado que las utopías no son lugares inaccesibles, ni representan proyectos irrealizables. Para mí, las utopías no han hecho otra cosa que alimentar mi vida permitiendo, al mismo tiempo, volver soportable lo insoportable, pensando en un cambio que parecía imposible pero que se hace posible día a día. Y sí, las feministas vivimos nutriéndonos de utopías.
Sabían ustedes, por ejemplo, que en Suecia -hoy considerado como uno de los países que más respeta los derechos de las mujeres- el Parlamento cuenta con un 47 por ciento de mujeres y que las suecas ostentan uno de los índices de empleo más altos de Europa gracias al desarrollo de múltiples guarderías desde la década de 1970. Y algo que me llama mucho la atención es que el permiso parental es también uno de los más ventajosos de Europa e incentiva a los padres a quedarse más tiempo al lado de sus hijos recién nacidos. Los padres disponen de 13 meses de permiso retribuido con el equivalente al 80% de sus respectivos salarios. Estos 13 meses se pueden distribuir entre los dos padres, por turnos. Por ejemplo, la madre puede tomar los dos primeros meses; el padre, los dos siguientes; y la madre, los nueve restantes. O es el padre que se toma los 9 meses restantes. Suecia es, además, uno de los países menos corruptos y menos violentos del mundo. ¿Habrá alguna relación entre estos dos datos?
Ahora bien, esto no significa que ya Suecia erradicó del todo la violencia intrafamiliar o las diferencias salariales entre hombres y mujeres, aun cuando son evidentemente mucho menores que en Colombia, y aun cuando comparar los dos países resulta un ejercicio arriesgado.
Solo quiero enfatizar que no es imposible cambiar poco a poco el mundo, reivindicar más equidad, inventarse estrategias que busquen construir una sociedad más equilibrada, una sociedad que se preocupe por el porvenir, por el bienestar individual y social, por una mejor articulación de los tiempos que reconocen las actividades del cuidado de otros y de otras, y del cuidado de la vida en general que representa una evidente riqueza para el futuro del país. Y me quiero volver a preguntar si esta clase de debate no debería hacer parte de lo urgente.
* Coordinadora del grupo Mujer y Sociedad © El Tiempo
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