a Biblioteca Luis Ángel Arango y el Museo Smithsonian de Leticia preparan una exposición en la que el viaje fotográfico de Richard Evans es resaltado como uno de los más sobresalientes legados de la diversidad natural.
El siglo XX vio nacer a uno de los más inquietos exploradores de las riquezas naturales del planeta. Su nombre fue Richard Evans Schultes, quien fue nombrado como el más destacado etnobotánico de la época y el maestro de los estudios sobre la naturaleza y su contexto social en la amazonía suramericana. Eminente profesor de Harvard y autor de numerosos libros, Schultes llegó a Colombia en 1941 después de perseguir la planta de peyote en México. Se internó en la Amazonía colombiana, donde por más de 12 años cartografió ríos que no figuraban en los mapas, clasificó más de dos mil plantas y convivió con decenas de tribus estableciendo con ellas una relación de alumno maestro que le permitió entender las plantas en su contexto humano. Así que Schultes, más que un científico que se sumergió en la tarea de descubrir las maravillas de esta tierra, hizo parte de ella. En sus diversos escritos y diarios de viaje este autor plasmó la belleza de la diversidad colombiana. Sus obras son testimonios de la estrecha relación entre la espiritualidad indígena y la naturaleza. Esta labor de riqueza cultural y natural desarrollada por Schultes fue retomada por Wade Davis, actual explorador residente de la National Geographic Society y alumno de Schultes, quien escribió sobre él un libro que ha conquistado a los lectores colombianos: El Río. Este texto reúne las fotografías tomadas durante años por Schultes, seleccionadas y comentadas por Davis, que conforman la exposición La Amazonía perdida: el viaje fotográfico de Richard Evans Schultes, que el Banco de la República y el Museo Smithsonian presentarán hasta el próximo 23 de febrero en Leticia y en Bogotá del 11 de marzo 5 de mayo de 2009. En esta época en que se recuerda a José Celestino Mutis, esta exposición permite continuar con la historia de los que han generado conocimiento etnobotánico sobre la naturaleza local. La muestra reúne 40 fotografías en blanco y negro que captan tanto la exuberancia de los paisajes vistos durante sus recorridos como la profunda empatía que mantuvo con los habitantes indígenas de estas regiones. La exposición incluye, además, los diarios en los que Schultes hacía sus notas de campo, que hoy se guardan en la biblioteca de manuscritos de la Universidad de Harvard. Schultes presenció hasta el final de su vida la continua destrucción de selvas en muchas partes de la Amazonia. Sin embargo, su obra contribuyó a que el Gobierno de Colombia decidiera reservar unos 45 millones de acres para la escasa población indígena del país. De esta gran reserva, un sector de dos millones de acres lleva el nombre de Richard Schultes, como reconocimiento por su trabajo en la región.