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El Presidente sabe
por Germán Patiño
Monday, Mar. 02, 2009 at 3:31 PM
Marzo 02 de 2009 - Sorprendió que, ante el nuevo escándalo del DAS, el Presidente de la República se defendiera diciendo que en su larga vida pública jamás ha ordenado que se investigue la vida personal de sus opositores.
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Sorprendió porque nadie lo está acusando de eso. En realidad, lo que menos importa es si se está indagando ilegalmente la vida personal de algunos ciudadanos. Eso es un delito, pero no es lo más relevante. De lo que se trata es de saber si se está haciendo un seguimiento ilegal a la oposición, a los magistrados de la Corte o a los medios de comunicación, desde una oficina adscrita a la Presidencia. Porque se trataría de graves violaciones a la democracia, la justicia y la libertad de prensa.
Hasta ahora se tienen las denuncias de Semana. Pronto se sabrá si son ciertas, como parecen. De ser así, estaríamos ante una situación de extrema gravedad, que involucra directamente al Presidente, porque él es la máxima autoridad en lo que al DAS respecta. La cosa es tan sencilla que configura una tautología: resulta un imposible que el jefe de una oficina del Gobierno no tenga nada que ver con las cosas que se hacen en esa oficina. O, para decirlo con las palabras del ex presidente Gaviria, “eximir al Gobierno de la responsabilidad de lo que está pasando sería inaudito”.
Además hay antecedentes suficientes como para comprender que el Presidente está al tanto de la práctica de las interceptaciones ilegales hace rato. Al menos desde 1997, cuando se presentó una orgía de ‘chuzadas’ a miembros de ONG en Medellín por parte del Gaula. El jefe de esa entidad era el entonces coronel Mauricio Santoyo, a quien la Procuraduría sancionó como el máximo responsable. Pero, a sabiendas, el Presidente lo trasladó a Bogotá como jefe de seguridad de la Casa de Nariño y luego promovió su ascenso a general de la República. ¿Un ‘chuzador’ reconocido como jefe de seguridad de la Casa de Nariño?
Y no debemos olvidar la rueda de prensa ofrecida por el Presidente en abril del año pasado, luego de que sufriera el desplante de Al Gore, cuando afirmó, para probar que la oposición era responsable del fracaso de la firma del TLC: “Tengo pruebas, no las voy a revelar, son de inteligencia militar y de Policía, de algunas personas que han ido a Estados Unidos…”. A lo que Félix de Bedout, con agilidad periodística, contrapreguntó: “Se está haciendo seguimiento de inteligencia militar a la oposición?”. Y el Presidente, embrollado, sólo atinó a responder: “Mire, pregúntele a Andrés Peñate (entonces jefe del DAS)…”.
De manera que el asunto se sabe de tiempo atrás y lo conoce el Presidente. Siendo así, es responsable de lo que sucede por acción o por omisión. Y no le queda bien salir a presentarse como víctima, como jefe de un gobierno acorralado por “mafias” enquistadas en el DAS, o con la fórmula de trasladar la tarea de interceptar a la Policía. Eso no resuelve nada, porque, como se probó en el Gaula de Medellín cuando lo comandaba Santoyo, la Policía también es experta en interceptaciones ilegales.
Hay que dar la cara, pedir perdón por los desastrosos nombramientos en la Dirección del DAS (recordar a Noguera) y llegar hasta el final para saber quién dio la orden a los detectives y a los mandos medios ‘chuzadores’. Lo demás es cuento. Y el Presidente lo sabe.
EL PAIS - Cali
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