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Las formas de vida en los palenques
por MARTÍN DE LA HOZ
Wednesday, Apr. 01, 2009 at 7:33 AM
Si bien los cimarrones no lucharon
por la abolición del
sistema de la esclavitud,
crearon sociedades con la aspiración
clara de vivir en regímenes donde
fuera posible respirar en un ambiente
de libertad y de igualdad, por lo
menos para cuantos huían de la dominación
violenta y degradante establecida
en las estancias y sitios de
laboreo. Casi sería innecesario recordar
la barbarie de los castigos. El
cabildo de Cartagena, por ejemplo,
en 1590, castigaba la fuga de quince
días con cien azotes. La ausencia de
un mes causaba la castración. La
pena de muerte recaía sobre el que
huyera durante un año.
Los palenques se establecieron en
lugares donde los torrentes de agua,
las ciénagas y la espesura de la vegetación
constituyeran una defensa
contra las acometidas de las autoridades.
Así fue el
refugio fundado
por Domingo
Biohó con treinta
compañeros en el
sitio de Matuna,
no lejos de Tolú.
Otros doce palenques
fueron
organizados en
Los Montes de
María, entre los
cuales se contaron
El Limón, Domingo Angola, Joyanca,
Sanagual y el más célebre de
todos, el palenque de San Miguel Arcángel.
Los construyeron asimismo
en la sierra de Luruaco y al oriente
de las riberas del río Magdalena.
El palenque más grande era el de
San Miguel Arcángel. Unas 137cabañas
se avecindaban allí. Domingo
Criollo fue su fundador y capitán de
los cimarrones criollos, es decir, nacidos
en la tierra colonial, a diferencia
de los cimarrones de castas, venidos
a América y vendidos a los señores;
como capitán presidía el gobierno
del palenque y organizaba la
defensa militar. Los cimarrones traídos
de África eran comandados por
Pedro Mina. Entre criollos y castas
existía una tensa rivalidad alimentada
por las autoridades españolas, las
cuales tendían a favorecer la libertad
de los criollos a tiempo que amenazaban
a sus rivales con devolverlos
a sus antiguos propietarios.
En 1714 el palenque de San Miguel,
después de restablecer la armonía
con la gobernación de Cartagena,
se convirtió en el pueblo de San
Basilio Magno y, aunque perdió su
antigua autonomía, pudo desarrollarse
en paz.
Frente al poder
La conducta a seguir frente a la
creciente autonomía y la capacidad
de organización y defensa de los palenques
puso en evidencia una gran
disparidad de criterios en las diferentes
esferas gubernamentales. Los gobiernos
de Cartagena y la Real Audiencia
de Santa Fe, así como los cabildos,
presionados por los propietarios
de los esclavos, adoptaron una
postura intransigente, proclive a la
guerra. Los poderes eclesiásticos trabajaron
como mediadores,
en alguna
medida favorables
a los cimarrones.
La benignidad
llegó hasta
eximir de la justicia
eclesiástica a
los cimarrones
que pudieran cultivar
creencias
idolátricas. En
cambio el Gobierno
no mantuvo en realidad la unidad
de criterio ni la determinación. La corona
española titubeaba. Los cimarrones,
por el contrario, hicieron demostración
de habilidad política y
mantuvieron su libertad hasta cuando
las armas gubernamentales terminaron
por arrasar los bastiones en que
los negros habían edificado algunos
oasis de libertad.
Lazos familiares
Diversos factores se conjugaron
para ofrecerle a la familia cimarrona
características especiales. La administración
del sacramento católico del
matrimonio impuso un modelo semejante
a la familia occidental. La línea
de descendencia se trazaba a partir
de la madre. Aparte de eso, en los
palenques, los trabajadores que habían
dependido de un mismo amo
se daban un trato como si fuesen hermanos
en realidad y era costumbre
que se adoptara el apellido de los patrones.
Del mismo modo se relacionaban
cuantos habían recibido el
bautismo al mismo tiempo. Padres y
padrinos se miraban como vinculados
realmente por nexos consanguíneos.
Expresarse en
una misma lengua
o provenir de castas
idénticas o semejantes,
inducía otra forma
de fraternización.
Algunos autores encuentran
casos innegables
de poliandria y de poliginia.
La economía
En los períodos iniciales,
cuando el palenque apenas iniciaba
su establecimiento y cuando
por consecuencia los medios
de vida eran más que insuficientes,
se dieron prácticas de pillaje
y de robo. Armas, herramientas, comestibles
e incluso mujeres, hubieron
de ser conseguidos mediante el
ataque violento. Cuando el trabajo
agropecuario y el artesanal se desenvolvieron
de modo organizado, las
prácticas fueron otras. Caza, pesca y
cultivos agrícolas vinieron a abastecer
la comunidad. Hubo trato y comunicación
con mayordomos y con
cimarrones vecinos. Los procedimientos
aprendidos en sus tierras de
origen o en las haciendas y casas señoriales
fueron desenvueltos hasta
transformar el palenque en una fuente
de suministros para el consumo
propio y para surtir de bienes a las
haciendas y poblaciones vecinas.
Elementos que no estaban en posibilidad
de producir por sí mismos eran
adquiridos a través de intermediarios
y/o proveedores. Fincas y casas se
beneficiaron del trabajo aportado por
los habitantes de los palenques.
Música, celebraciones
y rituales
Si bien en todas las sociedades la
música acompaña y traduce en sonido
artístico los movimientos de la
emotividad humana, en los palenques
alcanzó y alcanza todavía un nivel de
importancia singular.
Trabajo, deseo de perpetuidad
social, dominio sobre la tierra, consolidación
del régimen de libertad,
toda la vida del palenque tiene una
expresión musical. «Cánticos improvisados
acompañaban a los hombres
en sus actividades laborales en los
montes o después de la jornada de
trabajo».
El lumbalú es característico de los
rituales fúnebres. Son cantos que en
los velorios sirven de fondo al rito
de los sentimientos de pesar causados
por la muerte. El lumbalú es de
origen africano. La palabra está compuesta
por el prefijo lu, que
quiere decir colectivo y
mbalú, que significa recuerdos
melancólicos.
Cuando fallece
un miembro
de la comunidad,
el lumbalú,
en que
se unen el canto, la música instrumental
y el baile, se escucha durante
nueve días y nueve noches. Una
vez amortajado el difunto, se erige
un altar con tres imágenes cristianas
y un vaso de agua que deseará beber
el alma separada pero todavía presente.
Hay un rezo a las seis de la
mañana y a las cinco y media de la
tarde. El rito se cree necesario para
que el alma del muerto pueda dirigirse
a su mundo propio.
En la mente de los hombres se ha
formado una síntesis de ideas aportadas
por el catolicismo, -como la
creencia de que el hombre está compuesto
de alma y de cuerpo y que
mientras éste se descompone aquélla
sobrevive- Otros elementos provienen
de tradiciones africanas.
Otros cantos tienen un sentido
más objetivo, como los que afirman
que la tierra es del Estado y que éste
admite que los patronos se apropien
de grandes extensiones mientras que
su fuerza impide que los pobres puedan
utilizar alguna porción del terreno,
ya no para enriquecimiento sino
para subsistencia.
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