Invitado por la firma Samper Head
Hunting y patrocinado por El
Tiempo y PORTAFOLIO, estuvo
en Colombia Nouriel Roubini, uno de
los expertos que pronosticó la crisis
financiera. Roubini dictó una conferencia
centrada en los problemas de América
Latina en el contexto de la actual crisis
económica mundial.
Según él, un tercio de la situación de
la región responde a un golpe de suerte
causado por el papel de las exportaciones
que permitieron fortalecer la rentabilidad
del sector y con ello el crecimiento económico
favorable en condiciones de un
auge económico del capitalismo1. En estas
condiciones, países como Colombia
se vieron obligados a frenar el déficit
presupuestal y en la cuenta corriente de
las balanzas de pagos; así como la inflación
alta y los fuertes endeudamientos,
estos últimos, condujeron a la crisis de
la deuda en América Latina en el primer
lustro de la década del ochenta del
siglo pasado.
Los éxitos alcanzados para frenar estos
males tuvieron que ver con unas políticas
económicas propias del modelo
de acumulación neoliberal que sacrificaban
el gasto público estatal, golpeaban
los ingresos de los trabajadores con salarios
flexibilizados y abrían la economía
a la lógica agro exportadora. Por ésta
vía, el capital aseguró óptimas tasas
de crecimiento y ganancia, sin que ello
redundara en mejoramiento de las economías
domésticas.
Es así como después de agotado el
auge para los capitales y ser ellos los
causantes de estar en plena crisis económica,
que el experto Roubini descubrió
que la solución está en el retorno a la inversión
en la economía interna y la generación
de procesos de integración regional,
pues la rentabilidad agro exportadora
ya se agotó. Se trata de estimular
la superación de la dependencia con respecto
a Estados Unidos y fomentar una
dimensión integradora horizontal desde
los países sureños.
Esta propuesta la hemos planteado
las fuerzas democráticas y de izquierda
desde hace varias décadas, por lo tanto
no es nada novedosa. La diferencia entre
Roubini y nosotros consiste en que
él la sugiere como salida a la coyuntura
de crisis del capitalismo mundial para
reducir sus efectos inmediatos sobre
la región, mientras que nosotros la entendemos
como un escalón fundamental
para superar la crisis estructural que
agobia históricamente a las economías
latinoamericanas. Son dos visiones diferentes
del tratamiento del concepto
de la crisis.
Si tenemos en cuenta que para este
2009, el comportamiento del crecimiento
esperado para América Latina oscilará
entre - 0,7 y - 4,6 por ciento, que la
infl ción estimada estará entre 2,5 y 4,4
por ciento, que la proyección de crecimiento
para la región en su conjunto será
de -2,1 por ciento y que los déficit fiscales
irán hacia arriba; entonces podemos
derivar en una situación tal en que
se conjuga la crisis del modelo de acumulación
con la crisis estructural e histórica
de América Latina.
Bajo estas condiciones, la propuesta
del experto es muy válida, pero es necesario
tener en cuenta que las diversas dimensiones
de la crisis, se pretenden solucionar
con el retorno a un Estado que
protege a sus capitales de las fechorías
realizadas a lo largo de tres décadas. Al
respecto es nula la referencia que hace
Roubini.
Desde los espacios democráticos y de
izquierda comprometidos con las transformaciones
estructurales que requieren
las economías latinoamericanas, se parte
de la necesidad de reindustrializar la
región con respeto al entorno ambiental
y la debida adecuación tecnológica,
de un Estado democrático moderno que
actúe sobre la distribución y la redistribución
de la riqueza y unos procesos de
integración de los Estados y los pueblos
que fortalezca la capacidad de acumulación
para el progreso integral y nos libere
de la dependencia ante las potencias
dominantes.
Nota: 1 Ver Portafolio, mayo 20 de 2009,
página 7.