Del 4 al 11 de julio del presente
año se realizará el Festival
Internacional de Poesía de Medellín, que
todos los años organiza la Corporación
Prometeo, bajo la dirección del poeta
Fernando Rendón. Es un festival de
multitudes, ávidas de poesía, de sentimientos
y de búsqueda de respuestas a
los confl ictos de nuestro tiempo. En contra
de la opinión del Gobierno Nacional
el Festival Internacional de Poesía de
Medellín fue declarado Patrimonio
Histórico de la Nación, por iniciativa del
representante German Reyes del PDA
con el respaldo de la senadora Gloria
Inés Ramírez y otros congresistas.
A pesar de los galardones, sus organizadores
de la Corporación Prometeo, en
especial el poeta Fernando Rendón, están
siendo investigados por la Fiscalía 74
especializada de Medellín, que despacha
en las instalaciones de la Cuarta Brigada
del Ejército, dizque por pertenecer a grupos
insurgentes. Igual acusación hace la
misma Fiscalía a otras ONG antioqueñas,
a dirigentes políticos como Mariano
Guerra, abogado, dirigente comunista y
del PDA y a dirigentes de la JUCO como
Zamy Zapata y Andrés Álvarez.
Es un ataque a la cultura. Igual al
que le hicieron a la directora y actriz de
teatro, Patricia Ariza, que tanto repudio
causó en el país y en el exterior. Es la
consecuencia de la “seguridad democrática”,
que convierte en terroristas a opositores
y a los que crean imágenes humanistas
con sentido social. Recuerdan
al general franquista que decía: “cada
vez que escucho la palabra cultura le
echo mano a mi pistola”. ¿Cuál es la
diferencia?
La cultura y la inteligencia están
amenazadas en el régimen de la “seguridad
democrática”. Para los déspotas
uribistas, ambas son enemigas del
Estado dominante. La universidad está
en el centro de las investigaciones
y provocaciones de los organismos de
inteligencia. Aún está fresco el episodio
del flamante fiscal Piedrahita,
al fin destituido, quien le exigió a los
rectores de las universidades Distrital
y Nacional los listados de todos sus
alumnos para ser investigados. Y no
fue un caso aislado, porque situaciones
similares ocurren todos los días al
amparo de la cacería de brujas, propia
de regímenes fascistas.
Miles de ciudadanos y ciudadanas
están bajo sospecha en este país. Todo
aquel que piensa lo presumen terrorista.
Los teléfonos y los correos electrónicos
de varias ONG y de organizaciones
culturales están “chuzados”, pues
no se permite pensamiento distinto al
del unanimismo uribista. Es la forma
particular como el régimen concibe la
cultura. Sólo a su alrededor y en los
términos de la adulación que le profesa
un grupo ya reconocido de lagartos
y avivatos. El país y el mundo deben
cerrar filas contra tanto abuso del poder
y en defensa del Festival Internacional
de Poesía de Medellín atacado por las
fieras del uribismo.