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Confirmada la recesión… y ahora qué?
por EL PILÓN
Friday, Jun. 26, 2009 at 8:36 AM
En el editorial de El Pilón el pasado 19 de mayo lo habíamos advertido. Era un temor que tenían muchos analistas y comentaristas económicos y ahora es un hecho, confirmado por la máxima autoridad estadística del país, el Dane.
La economía tiene ciclos, unos positivos y altos (en crecimiento) son las expansiones y otros negativos o bajos (son la recesión o depresión económica).
Ayer el Dane, en una rueda de prensa, ratificó lo que era un pronóstico de diversos analistas. El comportamiento reportado por el Dane fue el siguiente: los sectores que más cayeron son: Industria, -7,9%; Comercio, -2,7%, y Transporte, -2%. Crecieron: minas 10,6%; Construcción, 4,1%, y Establecimientos Financieros, 4,7%.
La ratificación del Dane demuestra lo desfasado que estaba el Ministro de Hacienda, Oscar Iván Zuluaga, y otros altos funcionarios del Estado, cuando decían que Colombia estaba blindada frente a la crisis económica internacional.
Los hechos y las cifras demuestran que no existía tal blindaje y no podía existir tal situación, debido a que Colombia tiene una economía abierta y es influida por el comercio, las finanzas y la economía internacional, como la gran mayoría de las naciones del mundo – por eso se habla de globalización-.
La recesión de Colombia, que primero comenzó como una desaceleración, tiene dos tipos de causas: unas externas y otras internas. Entre las primeras está la crisis internacional, por las menores exportaciones, menos remesas de los colombianos que trabajan en el exterior y menos disponibilidad de crédito internacional.
Pero también se debe a razones internas, llevábamos seis años de crecimiento y la Junta Directiva del Banco de la República había iniciado un aumento en las tasas de interés para moderar el ritmo de crecimiento económico y evitar que la economía cayera en un escenario de “recalentamiento”.
La última recesión, como tal, en el país, se había dado en 1999, durante el gobierno de Andrés Pastrana Arango, en aquel momento originada por la crisis de la construcción y del sistema Upac. Fue un periodo duro y al país le costó sangre, sudor y lágrimas, y mucha plata el salvamento de su sector financiero. Como recuerdo de aquella crisis nos quedó el impuesto a las transacciones financieras más conocido hoy como el 4 por mil.
La recesión tiene consecuencias dramáticas: aumenta el desempleo, las familias tienen menos ingresos, las empresas menos ganancias, el gobierno menos impuestos y se entra, en últimas, en un círculo vicioso del cual no es muy fácil salir.
Sobre este último punto hay que hacer varias reflexiones. La primera, no fue responsable por parte del Gobierno decir que la economía colombiana estaba blindada. Segundo, posteriormente el equipo económico anunció una serie de medidas sin coordinación, que un plan de obras públicas por 55 billones, que estímulos a las Pymes, etc, pero estas se quedaron en anuncios.
Tercero, el gobierno del Presidente Uribe tuvo la oportunidad de oro de hacer un ajuste en las finanzas públicas, lograr un superávit para luego tener munición para adelantar una política anticíclica. En otras palabras, como hoy se lo recuerdan desde diversos sectores, no se guardó del periodo de vacas gordas para la época de las vacas flacas.
Ante esta situación y (tomamos algunas consideraciones que hicimos en el editorial del 19 de mayo), hoy es poco el margen de acción que tendrá la administración del Presidente Uribe para afrontar este nuevo escenario, el déficit fiscal de la administración central no deja mucho margen de maniobra para aumentar el gasto público y estimular la demanda agregada, que sería la medida recomendable en este caso.
Sólo los entes territoriales, departamentos y municipios, tienen recursos disponibles en sus arcas para ejecutar y realizar un gasto público, principalmente en infraestructura, que ayude a paliar la presente crisis. De allí el recurrente mensaje del Departamento Nacional de Planeación a los mandatarios locales para que agilicen sus procesos de ejecución Presupuestal.
Es el caso del Departamento del Cesar, que en 2008 le quedaron en bancos más de $115 mil millones a pesar de contar con apremiantes necesidades en múltiples áreas, para la administración seccional el reto es agilizar la ejecución en 2009 para superar la situación.
Por el lado de las tasas de interés, hay que advertir que esta variable es potestad de la autoridad monetaria, la Junta Directiva del Banco de la República. Y ya la tasa de intervención del Banco (la de préstamos a los bancos comerciales) ha bajado del 10 por ciento al 4,5 por ciento, en los últimos meses, pero esta reducción poco o nada se ha sentido por parte de los usuarios, particularmente las empresas y las familias.
Estamos en recesión, el Dane lo acaba de confirmar. No es el fin del mundo, pero hay poco tiempo que perder: el Presidente Uribe puede convocar, de verdad-verdad, a su equipo de gobierno, al Banco de la República, y a las gremios para diseñar un plan concreto, de máximo cinco puntos, que permitan hacerle frente al problema: ejecutar más rápido del Presupuesto del Estado, en todos los niveles; agilizar la construcción de vivienda, desembolsar pronto los créditos para cultivos de ciclo corto y para compra de automóviles y otros bienes durables, pero sobre cifras y acciones sólidas y concretas. Lo demás es carreta.
Copyright © 2007 EL PILON
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