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Excusas a la comunidad negra
por ELKIN VELÁSQUEZ M.
Tuesday, Jun. 30, 2009 at 7:26 PM
El pasado 18 de junio el Senado de los Estados Unidos presentó excusas, en nombre del pueblo norteamericano, a la comunidad negra de ese país, por la esclavitud y la segregación racial. Esta resolución, aclamada por demócratas y republicanos, reconoció la injusticia fundamental, brutalidad e inhumanidad del tratamiento que recibieron los negros norteamericanos en el pasado, tanto por la esclavitud, como por leyes segregacionistas de los siglos XIX y XX. Y esto sin contar la segregación socioeconómica que aún prevalece y sigue condenando a la pobreza y la marginalidad a muchas comunidades negras, como lo evidenció el desastre del Katrina en 2005.
Que las más altas instituciones del Estado norteamericano hayan aceptado formalmente la calidad de víctimas históricas de las comunidades negras y pedido perdón, no soluciona la marginalidad socioeconómica actual de muchos negros norteamericanos, pero constituye un punto de inflexión que deja mejores esperanzas para futuras generaciones. Que el Presidente de los EE.UU. sea actualmente un afroamericano, no es un mero detalle para explicar este histórico perdón y por supuesto que le ha quitado el complejo al Senado norteamericano. Mas el hecho es histórico y debe suscitar reflexiones en otros países como, por ejemplo, en Francia donde un artículo reciente de Le Monde describe cómo para los jóvenes “de color” o “con orígenes”, como eufemísticamente se les llama, es más fácil tener éxito en Canadá, país desprovisto de complejos de este tipo, que en su propio país.
Pero miremos mejor la paja en ojo propio. Es conocido que en Colombia hay racismo y segregación racial. Que la población negra del país se encuentra en su conjunto en los niveles más bajos de las escalas de ingresos y calidad de vida. Que los departamentos del Pacífico, que los barrios de las comunidades negras, como el Distrito Aguablanca en Cali, Nelson Mandela y María la Baja en Cartagena y tantos otros, sufren situaciones de pobreza inimaginables. Que allí convergen todos los problemas que incrementan la pobreza: corrupción, clientelismo, desplazamiento, criminalidad, conflicto armado. El tratamiento que la sociedad colombiana en su conjunto ha dado y sigue dando a las comunidades negras es fundamentalmente injusto. Y la culpa no puede atribuírsele sólo a la corrupción de algunos líderes locales, argumento frecuente de las instituciones nacionales. Hay corruptos en esas comunidades y muchos, pero el gobierno nacional ha impulsado y presentado como representantes de las comunidades afrocolombianas a políticos sin escrúpulos, vinculados con la corrupción y la parapolítica.
La comunidad afrocolombiana merece que el Estado colombiano le pida perdón por tantos años de injusticia. Y merece, sobre todo, una decisión seria y desprovista de toda corrupción que permita, durante como mínimo los próximos diez años, concentrar todos los esfuerzos del Estado para, de una vez por todas, pagar una histórica deuda social.
© El Nuevo Siglo
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