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Golpe a la democracia
por Enrique Santos Molano
Friday, Jul. 03, 2009 at 4:55 PM
Más de uno debe de estar estupefacto (empezando por los propios golpistas) por la reacción, tan veloz como inesperada y unánime, de rechazo al golpe militar perpetrado en Honduras contra la democracia y la legalidad constitucional. Pensaron los goriletes hondureños que podían sacar a rastras de su cama al presidente legítimo, dejarlo tirado, en piyama, en el aeropuerto de un país vecino, y que, como en los tiempos de las oscuras golondrinas, las protestas no pasarían del formalismo de indignadas declaraciones, mientras que ellos le daban posesión al usurpador y liquidaban años de vida democrática penosamente construida.
No pensaron jamás (¿alguna vez los gorilas han pensado algo?) que el pueblo hondureño saldría a la calle a defender a su presidente legítimo y a parar el golpe contra la democracia. De toda la nación marchan las gentes hacia Tegucigalpa para recibir al presidente constitucional, Manuel Zelaya, cuando regrese a reasumir el poder, mañana sábado. No ha valido la violenta represión que el Ejército ha desatado contra los partidarios del presidente Zelaya, por lo menos el 85 por ciento de la nación.
Cerca de doscientos mil defensores de la legalidad constitucional se tomarán el sábado la capital y conducirán a Mel Zelaya hasta la casa presidencial. Testigos de esta acción histórica de un pueblo en defensa de sus valores democráticos y de sus instituciones, violadas por un grupo de políticos y empresarios mafiosos, de jueces corruptos y de militares desleales, serán el secretario general de la OEA, la presidenta de Argentina, el presidente de Ecuador y otras personalidades de la diplomacia internacional. El sábado sabremos qué pasará.
Entre tanto, desde el pasado domingo 28 de junio, hemos visto cometerse en Honduras crímenes de lesa humanidad y delitos imperdonables por parte de la cuerda de delincuentes que le metió un zarpazo al gobierno constitucional. Lo primero, una supuesta carta del presidente Zelaya en la que dice renunciar "por enfermedad", carta que sería la perfecta justificación de la "sucesión forzada", salvo por el pequeño inconveniente de que la firma del presidente y el sello de la presidencia están falsificados.
Sin embargo, la carta apócrifa sirvió de pretexto para que el Congreso de facto procediera a la destitución del presidente legítimo. En cualquier parte, la falsificación de una firma en un documento es un delito y los golpistas de Honduras tendrán que responder por ese delito ante la justicia. No ante la justicia prevaricante hondureña, sino ante la justicia penal internacional.
Pero la falsificación de la firma del presidente Zelaya es un delito menor al lado de los que siguieron. Feroz represión de las manifestaciones populares que, desde el domingo y sin cesar, exigen el regreso de Zelaya y el retorno a la constitucionalidad. 'Micheletti, vos no sos mi presidente. Queremos a Mel', 'Micheletti , basura, fuera de Honduras', 'Abajo los gorilas golpistas y asesinos', dicen los grafitis regados en los muros de la ciudad, y sobre todo, en los aledaños a la casa presidencial, donde hoy se refugia el mafioso Micheletti, detrás de gruesos cordones de uniformados armados hasta las orejas.
Los miles y miles de manifestantes a favor de Zelaya han sido gaseados, regados con aguatinta, apaleados, baleados, detenidos. Aun así, ahí están en la calle, inermes y valientes, sin arredrarse ni retroceder. El toque de queda no ha logrado sacarlos de las calles, ni trancar las marchas que, inexorables, avanzan hacia Tegucigalpa. Ahora el gobierno de facto ha decretado la suspensión de las garantías constitucionales. Tampoco esa medida estúpida de extrema desesperación le servirá de algo. El pueblo de Honduras no se dejará arrebatar sus conquistas democráticas.
Como es lógico, los grandes medios no muestran estos hechos. Solo destacan la lánguida manifestación de oligarquitas rozagantes que a duras penas pudo llenar una plaza pequeña a la que no le caben más de siete mil personas, y con ello quieren dar a entender que "el pueblo" de Honduras respalda y agradece el golpe contra la democracia.
Si así fuera ¿por qué tanta represión? ¿Por qué el toque de queda y la suspensión de las garantías constitucionales? ¿Por qué el grotesco saboteo electrónico a la transmisión del discurso del presidente Zelaya en las Naciones Unidas?
Hay un hecho, que los medios desinformantes, como CNN y Fox, también tratan de soslayar en vano. La condena unánime del mundo al golpe gorilesco en Honduras, el rechazo sin atenuantes al retorno de las oscuras golondrinas. La OEA, la ONU, la Unión Europea, el Sica, al Caricom, la Alba, los gobiernos de todas las naciones les han dicho a los usurpadores hondureños que no reconocen ni reconocerán a otro presidente de Honduras que al elegido en las urnas por la libre voluntad de la gran mayoría del pueblo hondureño, José Manuel Zelaya, ni a otro gobierno que no esté presidido por Zelaya, cuyo mandato constitucional concluirá en el mes de enero del 2010.
A última hora se informa que el gobierno usurpador de Honduras desafía a la OEA y que está haciendo gestiones diplomáticas para convencer al mundo de que no hubo golpe militar sino "sucesión forzada". Claro que sí... forzada por un golpe militar. No obstante, dado que el gobierno espurio, que no ha sido reconocido por nadie y que, en consecuencia, no está en capacidad de hacer ninguna gestión diplomática, vale preguntar ¿quién les está haciendo el trabajo diplomático a los golpistas hondureños?
Tal vez "volverán las oscuras golondrinas, en tu balcón sus nidos a posar", pero aquellos gorilas torvos y sangrientos que en épocas horrendas aterrorizaron Nuestra América, esos no volverán (digo, con permiso de Bécquer o sin él).
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